El próximo 1 de julio los ciudadanos elegirán más de tres mil 400 cargos a nivel local y federal a través su voto libre y secreto, dando rumbo al país para los próximos seis años.

Sin embargo, en las últimas elecciones en México, el abstencionismo se ha visto presente ya sea por “castigo político” o simple desinterés de la ciudadanía que no ve cómo puedan afectar sus acciones al país.

En general, la tasa de participación electoral en México deja mucho que desear. Por mencionar algunos datos de las últimas elecciones, en 2006 solamente votó 58.5% de la lista nominal. En 2012, la participación subió un poco, pero aun así solamente emitió su sufragio 63% de los potenciales votantes.

En el caso de las mujeres son las que suelen participar mucho más que los hombres. En las elecciones presidenciales de 2012, votaron 66% de las mujeres y solamente 58% de los hombres, una brecha de 8 puntos.

En ese 2012, quienes más votaron fueron las mujeres de entre 50 y 59 años, 75% y quienes menos votaron fueron los varones de entre 20 y 29 años de edad, sólo 47%, lo cual significa una brecha de 27 puntos.

Por edad y sexo del votante, se encontró que entre los 18 y 69 años, las mujeres son las que más participan dejando por mucho de lado a los desinteresados hombres; sin embargo, partir de los 70 años esta tendencia cambia, y son los hombres los que registran mayores niveles de participación.

Aunque en la participación democrática en México las mujeres han demostrado tener un papel fundamental en las decisiones del país, lo cierto es que falta mucho para que la igualdad sea una característica permanente en la vida política del país.

No es una novedad la desigualdad que viven las mujeres en la sociedad mexicana y la política no es la excepción, y para estas próximas elecciones la situación no parece ser diferente.

En este 2018, de los cinco candidatos presidenciables, sólo figura una mujer: Andrés Manuel López Obrador (Morena-PT-PES), Ricardo Anaya (PAN-PRD-MC), José Antonio Meade (PRI-PVEM-PANAL), Margarita Zavala (independiente), y Jaime Rodríguez “El Bronco” (independiente).

Esta situación no es nueva, pero sí resalta que a pesar del peso electoral que tienen las mujeres en México, en las últimas elecciones a presidente de México fueron escasas o inexistentes las mujeres candidatas.

Pero esa desigualdad no sólo es en las candidaturas. En la conformación de los gobiernos la participación femenina suele ser muy baja en las Secretarías de Estado, o las instituciones destinadas a regular y controlar aspectos claves del país.

El 2018 será definitorio para consolidar la participación política de las mujeres y la meta no debe ser otra que lograr la igualdad de género necesaria para el rompimiento de los estereotipos y la violencia existente.

 

 

 

1 COMENTARIO

  1. triste pero cierto, en México aun tenemos mucho por caminar, las mujeres siguen siendo excluidas de muchas actividades del país, se les niegan oportunidades pero incluso se les exige más que ni a los hombres, debemos tomar conciencia de esto e ir abriendo más espacios y ser tolerantes.

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